Proyecto Marte – LJ Salart

editada

 

Pues me estoy preparando para el Festival Celsius y hablando con los Diseccionadores de Novelas sale el tema y LJ Salart viene también. No es uno de los autores invitados, pero me da igual. Así que a leer.

Usha Leber es la primera humana en respirar el aire de Marte (de forma oficial). Y este es el punto central sobre el que la novela avanza y retrocede en el tiempo, como en una espiral. Cada capítulo viajamos más lejos y nos acabaremos remontando al punto donde el Proyecto Marte empezó y a donde este acaba.

Desde el instante en que la atmósfera de Marte es respirable empieza la colonización. Y con ello los problemas, o debería decir más problemas ya que llegar a este punto tampoco ha sido fácil. Colonos que nada saben del trabajo de los -ahora llamados- marcianos que terraformaron el planeta, se creen con poder para llamar suyo a esa tierra. Empiezan así las disputas entre los dos planetas y los distintos grupos sociales.

La novela no se queda solo ahí, da mucho de lo que hablar y se podría hacer un post acerca de cada tema: La salida de la humanidad al espacio, qué sucede en la Era Oscura y guerras previas a la Era de Marte, la unificación de la tierra en un proyecto común, la evolución de la medicina y los bioimplantes, la creación de inteligencia artificial, la evolución de ambas sociedades por separado, la marciana y la terráquea, consecuencias de la tecnología y tecnofobia en el futuro…

No me quiero alargar mucho, así que hablaré solo de algunos:

Enemigo/Sueño común

Salir de un planeta cada vez más peligroso, donde los terremotos y otras catástrofes merman la población, parece ser la única solución para la supervivencia. Pero el Proyecto Marte no solo tiene como fin salvar y expandir la humanidad por el espacio, es también el pretexto bajo el cual la humanidad permanecerá en paz.

No escucharemos hablar de distintos países ni gobiernos, todos forman parte del mismo núcleo y tienen la vista puesta en la culminación del proyecto.  Y esa es la tónica que encontraremos en la novela. Ya nada importa salvo el Proyecto Marte.

Este es el único faro que alumbra la desidia en la que la humanidad se haya sumida tras una era de guerras y catástrofes. Donde la historia se ha esfumado entre tsunamis  y terremotos y apenas queda nada del pasado salvo lo conservado en el boca a boca.

Borrón y cuenta nueva.

Da que pensar: Cuando todo se haya hundido, cuando la inapetencia por la vida se expanda por todos nosotros, ¿podremos encontrar un proyecto común? ¿Algo que detenga las armas y nos haga mirar al cielo todos juntos?.

¿Y qué sucederá cuando ese sueño se haya cumplido?. Esta es otra de las preguntas tratadas durante la novela: la búsqueda continua de un sueño común que impida la debacle. Pese a que el Proyecto Marte tiene largo recorrido, en algún momento debe cumplirse. Esto significa colonizar Marte y dejar que esa sociedad emergente sobreviva por su cuenta durante la ventana en la que la Tierra y Marte no están comunicados. Esos catorce años dan para mucho. Y cuando se haya alcanzado este sueño y el proyecto esté completo: ¿Será igual de efectiva la terraformación de otras lunas, otros planetas?

La sociedad como protagonista

Volvemos a la Fundación, de Asimov. Se respira mientras lees. No es idéntico, pero desde luego está ahí y bien podría ser el inicio de la formación del Imperio.

Pero quería centrarme en la falta de un protagonista al uso. La novela es un fix-up, y desde luego cada capítulo tiene un protagonista y una trama. Cada uno ilustra un tema, a menudo controvertido, en esa ciencia ficción social y tecnológica que empapa cada página.

Esta estructura tiene poder, evitamos ser conducidos por el relato bajo una mirada subjetiva y permite una mirada amplia a una sociedad, una política y una humanidad no tan distinta a la nuestra, cuyo hilo conductor será siempre Marte. El sueño que nos guía allá afuera.

Otro guiño a Asimov es sin duda el Mulo escondido entre las páginas, un controlador de mentes con ansias de poder. Por esto también quería hablar de:

Transhumanismo: coexistencia y mentes colectivas

Los bioimplantes son uno de los avances que más interesantes encuentro de los expuestos en la novela. Son unas pequeñas máquina biológicas que se incrustan en nuestro cuerpo. Nos curan y deben ser actualizadas con periodicidad para estar al día y regulan nuestro cuerpo hasta el punto de alargar la vida casi sin límite. Ya solo mueren los que así lo desean, aquellos que ordenan a los implantes dejar morir al cuerpo. Al fin y al cabo, los humanos no estamos hechos para vivir para siempre.

Y dan mucho más juego.

Son ellos la causa de que la Comunidad aparezca, una secta tecnófoba que no quiere ser de ninguna manera parasitada por una máquina.

Son las que permiten la existencia de el Globo, una nube dónde aunar todas las mentes humanas, permitiendo el pensamiento colectivo. Y partiendo del Globo, la existencia de un Mulo y la posibilidad de controlar las mentes a través de esta conexión.

Pero no solo se queda aquí,  da un salto mortal e incluye la existencia de inteligencias artificiales cuánticas que de una forma u otra pasan a formar parte de esta mente colectiva. Coexistimos con una mente artificial, otro tipo de existencia dentro de esos mismos implantes que los han curado durante años.

De repente, somos más que humanos. Transcendemos. Y es precioso pensar que algo así pueda suceder.

.     .     .

Hay más debates dentro de esta novela. Mirad a las estrellas, a Marte, y pensad que quizás algún día sea lo que nos dé fuerzas para reunirnos en paz.


Editorial: El astronauta imposible
Ficha de GoodReads: Proyecto Marte – LJ Salart
Puntuación: 4
Anuncios